domingo, 24 de marzo de 2013

PROCESIÓN EN PERÚ


La Semana Santa se celebra por todo Perú. Una conmemoración particular es la de Omate. El Domingo de Ramos, desfilan en procesión con un Cristo subido a un burro, entre cánticos y música. El miércoles recrean el encuentro entre Jesús y San Juan, acompañados solo por hombres, y María y Verónica, acompañadas por mujeres. El Viernes Santo salen en procesión vestidos de negro y blanco, en señal de luto.

PROCESIÓN EN MALTA


Las procesiones de Semana Santa están muy extendidas por todas las localidades de Malta. La festividad de Nuestra Señora de los Dolores es una tradición celebrada el viernes anterior al Viernes Santo, con miles de penitentes en procesión en cada ciudad y pueblo, algunos descalzos o con cadenas en los tobillos. El triduo pascual también es recordado con fervor, con representaciones, largas procesiones y celebraciones multitudinarias.

PROCESIÓN EN INDONESIA


Indonesia, el país con mayor número de musulmanes, celebra una Semana Santa particular. A pesar de que el 85% de la población es de culto islámico, el Estado no impone religión oficial. Los católicos celebran con libertad su Semana Santa, importada por los misioneros portugueses en el siglo XVI. En la diócesis de Larantuka, además de las celebraciones propias del triduo pascual, representan, con partes en latín, la traición de Judas Iscariote a Cristo.

sábado, 23 de marzo de 2013

PROCESIÓN EN FILIPINAS


Las escenas de fervor en Filipinas durante la Semana Santa son conocidas. El Viernes Santo, en ciudades como Kapitangan, al norte de Manila, algunos devotos se hacen clavar en una cruz; otros se autoflagelan para sentir el dolor de Cristo en su Vía Crucis.

PROCESIÓN EN SICILIA (Italia)


La herencia española en el sur de Italia se siente todavía en la celebración de la Semana Santa. La ciudad siciliana de Trapani, al norte de la isla, es una de las más elaboradas. La procesión del Misterio de Trapani, celebrada desde 1612, recorre las calles durante un día entero. Otras ciudades del sur de Italia, como Salerno o Taranto, también viven la Pasión con religiosidad.

Fuente: abc.es

ORIGEN Y DESARROLLO DE LAS PROCESIONES, por Israel Viana

Oleo de Francisco de Goya pintado entre 1812 y 1819
Procesión de Flagelantes

Resulta muy difícil determinar cuándo y cómo se celebró la primera procesión del cristianismo. El Antiguo Testamento relata que Dios ordenó siete procesiones alrededor de las murallas de Jericó. En el Nuevo Testamento se describe a Jesucristo entrando de forma procesional en Jerusalén, rodeado de una multitud de seguidores. Pero, ¿cuándo heredan los cristianos esta tradición bíblica?, ¿cómo realizaban estas manifestaciones de religiosidad populares si su religión estaba prohibida?, ¿cuándo aparecieron los primeros pasos?

“Las procesiones tienen un origen bíblico, pero los cristianos las heredarán muy tarde”, asegura Manuel Amezcua, profesor de Historia de la Iglesia del Centro de Estudios Teológicos de Guadix, y canónigo archivero de la catedral y de la diócesis de la misma localidad. En los primeros siglos, la Iglesia hizo suya esta tradición, pero tuvo que restringir cualquier manifestación pública debido a las crueles persecuciones contra miembros.

Durante mucho tiempo, las procesiones se celebraron dentro de los claustros. No empezaron a salir a la calle hasta los siglos X y XI.

“En España no tenemos testimonios de las primeras procesiones hasta el siglo III y IV –cuenta Amezcua–, ya que antes, además de perseguidos, los cristianos eran poquísimos. Fue a partir de entonces cuando comenzamos a tener noticias de ellas por los viajeros, según los cuales, no eran masivas”.

Aquellas primeras manifestaciones furtivas surgieron fruto de la admiración por los primeros mártires, a los que querían rendir homenaje mediante el traslado solemne de sus restos mortales y de sus reliquias de un lugar a otro, en grandes peregrinaciones que se producían a escondidas y en cualquier época del año. Las procesiones más antiguas se vinculan a las tumbas de los mártires.

— “Pompas” y no “procesiones”

Antes de la aparición del cristianismo ya había procesiones, llamadas “pompas”, nombre griego que recibían los cortejos o comitivas en las que tomaban parte carrozas, coros, músicos o bailarines, para honrar a sus dioses paganos.

Con el paso del tiempo, la Iglesia irá filtrando y depurando estas reminiscencias paganas hasta adoptar un estilo militarista, posiblemente por la influencia del Imperio Romano. El término “processio” es sinónimo de “marchar” o “marcha en sentido militar”, un aspecto que queda reflejado en la cruz que comenzaría a abrir las procesiones como símbolo victorioso del Cristo, vencedor de la muerte, que venía a sustituir al estandarte que portaba la legión romana.

En los siglos V y VI nacen las primeras cofradías, que serán las grandes promotoras de las procesiones al amparo de los santuarios. “Las más antiguas son las que se vinculan a las tumbas de los mártires, para cuidar los nuevos santuarios que surgen donde el mártir fuera martirizado o enterrado. Antes no existían, ya que algunos pequeños sínodos provinciales las rechazaron por asemejarse a las asociaciones paganas”, explica Amezcua, cura también durante 33 años.

Desde el siglo VIII en adelante, las cofradías van ganando terreno, surgiendo otras nuevas al amparo de diferentes colectivos. Las hay de origen nobiliario, para asegurar ciertos privilegios de la nobleza; de origen episcopal, fundadas por los obispos por obligación de los concilios para que se ocupen de los muertos y de los enfermos de cólera, tifus o sífilis; de origen étnico, creadas por grupos como los esclavos negros de Sevilla, los sevillanos en Mallorca o los riojanos en Úbeda o Baeza; cofradías como remedio al castigo divino las grandes epidemias, como la peste negra, o cofradías de origen gremial, que surgen en los siglos XII y XIII. “Organizan una fiesta anual que incluye misas y procesiones en torno a su santo patrón, como San Crispín y San Crispiniano para los zapateros o San Lucas para los médicos”, cuenta Amezcua.

— Las procesiones en Semana Santa

Según explica el exdirector de la revista “Pasos de Semana Santa” y doctor de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Bonet, las procesiones exclusivas de la Semana Santa surgen con la aparición de las cofradías de ámbito penitencial a finales del siglo XIII. “En España se vinculan con la llegada de los franciscanos y los dominicos –comenta–. Son cofradías vinculadas con la sangre y el rosario, congregaciones de flagelantes que no llevaban prácticamente imágenes, solamente alguna cruz y, posteriormente, algún crucificado”.

“La implantación de las primeras procesiones dominicas, aún sin pasos –continúa–, fue muy complicada por las quejas que recibió su filosofía de la sangre. Los flagelantes iban, muchas veces, más por el espectáculo, lo que fue derivando en abusos, en el sentido de que se convierte prácticamente en un espectáculo sangriento y no en esa especie de origen de la salvación a través del castigo”.

“Santa Teresa, que no era precisamente una persona que se callara las cosas –añade Amezcua–, llamaba a estas procesiones flagelantes la ´penitencia de las bestias´, porque entendía que el modo de identificarse con el dolor de Cristo es ayudar a los enfermos y no pegarse porrazos en la espalda hasta quedarse sin piel”.

Para Bonet, el tema de la sangre en las primeras procesiones de Semana Santa “tiene cierto morbo”, pero cree que hay que contextualizarlo en aquellos siglos en los que hay un culto muy arraigado hacia la expiación de los pecados. Hoy en día prácticamente han desaparecido, salvo en algunos núcleos como, por ejemplo, San Vicente de la Sonsierra o los empalaos de Valverde de la Vera.

El Concilio de Letrán, en 1215, permitirá que dicha penitencia sea pública en las cofradías, pero con la obligación de que sea anónima para que nadie presuma de ello, ni trate de ganar algún prestigio. Por eso se impone el antifaz, para que para que todos sean iguales ante el hecho penitencial, desde el noble o el duque hasta la prostituta», añade el archivero de Guadix.

— La imagenes, un elemento tardío

Hasta el Concilio de Trento (1545-1563) y, especialmente, a partir del siglo XVII, no surge la imaginería en torno a las procesiones tal y como las vemos hoy en día. Se trataba únicamente de los cofrades flagelándose mientras se paseaban por la calle. “Será este concilio en el que se establezca cómo tienen que ser algunas imágenes. Eso no quiere decir que no dejen libertad a los artistas, pero sí dicen cómo tiene que ser la tipología”, aclara Bonet.

El sentido procesional de hoy sigue respondiendo al de los primeros cristianos. A diferencia de otros lugares del mundo, en España no hubo problemas para las cofradías que quisieron sacar los primeros pasos con imágenes a la calle.

Como hemos visto, no fue fácil su implantación en España, pero ni las persecuciones, ni la ocultación en los templos, ni las críticas pudieron con esta tradición que cumple ya casi dos milenios. A pesar de las modificaciones introducidas en los periodos recientes, lo cierto es que el sentido procesional sigue respondiendo para muchos creyentes al que le dieron aquellos primeros seguidores de Cristo perseguidos.

Fuente: abc.es

martes, 19 de marzo de 2013

El Árbol de la Vida, por John Collier





 “Estoy interesado en el paralelismo de las historias que aparentemente son diferentes entre sí pero que en la Biblia forman parte de una única historia.

En el Génesis hay dos árboles llamados el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal y el Árbol de la Vida. Bajo el primer árbol estaba la primera mujer, Eva. Junto al árbol está también la fuente de nuestros problemas, el tentador. El segundo árbol es el Árbol de la Vida, y si usted come de su fruta vivirá para siempre.

Nos situamos ahora en el Calvario, donde el segundo Adán, la fuente de la vida, es clavado en el árbol (cruz) mientras que la segunda Eva se halla a los pies del árbol. Ahora podemos entender el relato del Génesis mucho mejor: ahí está la cruz transformada por el sacrificio de Cristo en el nuevo Árbol de la Vida, y si comemos de su fruta viviremos para siempre.

En mi escultura el Árbol de la Vida está unida a la Cruz, y aunque lo que se representa no es literalmente cierto, espero que por lo menos comunique la verdad sobre el Génesis y el Calvario. Usted verá que los clavos son muy largos, como si fueran una rama más. Dios tiene que luchar para permanecer en la Cruz. Al lado del Árbol de la Vida crece una higuera que simboliza la presencia de María

Sagrado Corazón Co-Catedral, Charleston, West Virginia. Bronce, 100 centímetros de altura.