viernes, 23 de noviembre de 2012

PUBLICACIÓN DEL SANTUARIO DE CHIMAYO, n.1



















Se acaba de publicar la primera revista digital del Santuario de Chimayo en español (Noviembre 23, 2012). Podéis tener acceso a la publicación a través del siguiente enlace: Publicación del Santuario de Chimayo, n.1. El primer número tiene como mensaje principal: "El invierno nos prepara para un nuevo comienzo".

Hacía varios años que me rondaba la idea de diseñar una publicación que acercara el Santuario a los hogares de los peregrinos y visitantes. A menudo recíbimos llamadas en el Centro de Bienvenida e Información del Santuario (505-351-9961) de personas que no pueden desplazarse hasta Chimayo, New Mexico, pero nos expresan su deseo de venir, de que oremos por sus intenciones, de conocer mejor la historia del santuario y las devociones católicas. También recibimos llamadas de personas que están planeando peregrinar al santuario y les gustaría conocer nuestro calendario de procesiones, exposiciones, charlas y celebraciones eucarísticas y penitenciales. Por otra parte, es un modo de mostrar nuestro agradecimiento a  los amigos del Santuario que periódicamente nos envían una donación para ayudarnos en el matenimiento y restauración de los jardines y lugares de oración y culto.

Creo que había llegado el momento de intentar una publicación de estas características. Fotografías, artículos, entrevistas, diseño... todo se hace "en casa", menos la impresión. La edición tiene dos formatos diferentes. El formato "papel" y digital será para la edición en lengua inglesa. Por ahora, la edición en español se publicará sólo en formato digital a través de internet. La periodicidad de la publicación es algo que estamos examinando. Deseamos publicar al menos cuatro números al año, abarcando las cuatro estaciones (invierno, primavera, verano y otoño), pero el Santuario acoge celebraciones y actividades religiosas que pueden merecer la publicación de un monográfico.

En este primer número tratamos temas como el Año de la Fe y las palabras que el papa Benedicto XVI ha dedicado a los santuarios de todo el mundo como lugares de encuentro, oración, reconciliación y evangelización. Nuestra atención también se ha puesto en los trabajos de restauración y mantenimiento de las paredes de adobe de la Capilla del Cristo de Esquipulas. Con mucha ilusión y agradecimiento informamos de la próxima beatificación de 19 mártires de nuestra congregación de Hijos de la Sagrada Familia. Hay que destacar que uno de los mártires es Pedro Roca, S.F., hermano del P. Casimiro Roca, S.F., por quien todos los peregrinos muestran un gran cariño por haber estado al servicio del Santuario durante más de sesenta años. Hemos entrevistado también al historiador y santero Charles Carrillo, que está escribiendo un libro sobre la historia del Santuario de Chimayo. Finalmente, encontraréis varias fotografias que han sido tomadas durante un "ligera" tormenta de invierno, que estoy seguro que gustarán a muchos lectores y amigos del Santuario.

por Julio González, SF.

viernes, 16 de noviembre de 2012

PEREGRINAR, por Julio González, SF.


Peregrinar es una actividad que ayuda al ser humano a crecer y a formarse humana y espiritualmente. Por eso, las peregrinaciones forman parte del calendario de todas las religiones y culturas. No nacemos siendo hábiles, sabios, fuertes, razonables, contemplativos... aunque si nacemos con la posibilidad de desarrollar estas capacidades. Todas las personas necesitan peregrinar para conocer lo mejor y lo peor de sí mismas y lo mejor y lo peor de los demás.

Por el camino, el peregrino se encuentra muchas veces con lo inesperado, con el desafío, el cansancio, el sufrimiento, la desazón..., pero también con el misterio, la sorpresa, la solidaridad, el consuelo, la inspiración... Todos esos momentos son puertas que se abren y se cierran sin que el peregrino pueda hacer nada más que pasar por ellas o quedarse en el umbral de la novedad. Y es ahí donde Dios le sale al paso sin que terminemos de comprender de dónde vino y hacia donde va.

El Santuario de Chimayo, en New Mexico, Estados Unidos, es un lugar de peregrinación, encuentro y sanación física, emocional y espiritual. Ciertamente, las personas llegan al Santuario de Chimayo movidos por diferentes motivos y anhelos pero para entender la espiritualidad y razón de ser de las capillas dedicadas al Cristo de Esquipulas y al Santo Niño de Atocha hay que fijarse y prestar atención a los peregrinos y a la espiritualidad del caminante.

Muy cercanos a los peregrinos se sienten los enfermos y doloridos que visitan a menudo el Santuario de Chimayo. El enfermo es una persona que siente mejor que nadie el paso de la vida y eso le convierte también en peregrino. Los sacerdotes del Santuario escuchan a menudo el testimonio de personas que han recibido el don de ser sanados. Pero, incluso "más importante que el don de la curación," dice el P. Julio González, S.F., "es haber recuperado el sentido de vivir, del sacrificio, del sufrimiento y del amor, todo lo cual exige una peregrinación sino en el mundo, al menos interior".

El Cristo de Esquipulas del Santuario de Chimayo, por Julio González, S.F.



Se trata de un crucifijo de seis pies de altura con unas características que lo diferencian de los crucifijos que encontramos en la mayoría de las iglesias de New México y Estados Unidos.

La primera peculiaridad es que la cruz está pintada de color verde. Intenta recordar cuántos crucifijos has visto en los que la cruz se haya pintado de color verde. Los hay, ciertamente, pero son pocos. El Cristo de Esquipulas está crucificado sobre una madero de color verde porque el artista nos quiere hacer ver que el árbol sobre el que murió Jesús de Nazaret es un árbol que trae vida.

Nadie ni nada que entre en íntimo contacto con Jesús se debilita y muere, por eso ya los Padres de la Iglesia hablan de la cruz sobre la que murió Jesus como el Árbol de la Vida. El color verde se ha utilizado aquí para transmitir vida y esperanza.

La segunda peculiaridad está relacionada con la primera. Si uno presta atención a la cruz del Cristo de Esquipulas podrá ver que de los maderos han brotado apéndices o comienzos de lo que serían varias ramas. La razón hay que encontrarla en la idea principal que el artista ha querido transmitir al pintar la cruz de color verde: la madera está viva y, por tanto, le salen ramas.

Para comprender de dónde le vino al artista (desconocido) la inspiración para tallar y pintar un crucifijo de estas características en Chimayo hemos de mirar hacia Centroamérica y, más concretamente, a Santiago de Esquipulas, en Guatemala (ir Contenidos de la Web: El Cristo Negro de Santiago de Esquipulas).

jueves, 15 de noviembre de 2012

ORACIÓN: por Ann Sieben, la peregrina que también ofrece sus pasos por nuestras oraciones

Os pedimos de añadáis a vuestras oraciones el nombre de ANN SIEBEN.

ANN es una peregrina amiga del Santuario de Chimayo que también lleva en sus bolsillos las intenciones de muchas familias y personas que se lo han pedido. Actualmente, está peregrinando desde Buenos Aires a la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en México. Ayer mismo recibí un e-mail suyo describiendo la dureza del terreno pero también los pensamientos, la oración y la contemplación que la animan e inspiran en su peregrinación. Dios te bendice y camina contigo, ANN.

En estos días, ANN sube por la costa de Chile. Se encuentra a la altura de Huasco y Carrizal Bajo en dirección hacia Perú.

El Cristo Negro de Santiago de Esquipulas (Guatemala)


El Cristo Negro de Esquipulas es una imagen de Jesús Crucificado venerada por millones de fieles de Centroamérica que se encuentra en la Basílica de Esquipulas, en la ciudad de Santiago de Esquipulas, Guatemala, a 222 km de la Ciudad de Guatemala.

La imagen del Cristo de Esquipulas es también conocida como el Cristo Negro. A lo largo de más de 400 años, la madera en que fue tallado ha adquirido una tonalidad más oscura debido al humo de las velas y el incienso.

Antes de la llegada de los españoles a Esquipulas los indígenas de mesoamérica reconocían el lugar donde ahora se levanta el Santuario del Cristo de Esquipulas como sagrado. Aquí daban culto al dios guerrero Ek Chuaj. Después de la conquista de Esquipulas en el año 1530, los misioneros españoles evangelizaron a los nativos.

En 1594, cuando la religión católica ya se había extendido por toda la región, las autoridades civiles y religiosas de Esquipulas aprovecharon una abundante cosecha de algodón para encargar una imagen de Jesús crucificado. Don Cristóbal de Morales contrató al escultor portugués Quirio Cataño, residente de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, para que tallara la imagen. El artista entregó el trabajo el 4 de octubre del mismo año de 1594.

El contrato original decía lo siguiente:

“En la Ciudad de Santiago de Guatemala, a los veintinueve días del mes de agosto del año mil quinientos noventa y cuatro, Cristóbal de Morales, Provisor de este Obispado, concertó con Quirio Cataño, oficial de escultor, que haga para el Pueblo de Esquipulas un Crucifijo de vara y media, muy bien acabado y perfeccionado, que lo debe dar acabado el día de San Francisco, primero que viene, y se han de dar por él cien tostones de cuatro reales de plata cada uno; y para en cuenta de los dichos cien tostones confesó haber recibido adelantados cincuenta tostones de los cuales recibió realmente y el se obligó a cumplirlo, y para ello obligó su persona y bienes y lo firmó de su nombre y el dicho Provisor. –Cristóbal de Morales - Quirio Cataño”.

Según la tradición, los habitantes de Esquipulas viajaron a la ciudad de Santiago de Guatemala para recoger la imagen y durante el viaje de regreso quienes la veían por el camino se quedaban admirados por su belleza y pedían que se quedara con ellos al menos una noche. Así se originó la tradición del peregrinaje para venerar la imagen del Cristo de Esquipulas. Finalmente, el crucifijo llegó a Esquipulas el 9 de marzo de 1595.

La tradición decía también que Quirio Cataño había utilizado madera oscura para que el Cristo se pareciese más a la piel de los nativos de Esquipulas, descendientes del pueblo Chortí; sin embargo, el arquitecto Eduardo Andrade descubrió durante su restauración que la madera había tenía un tono claro y que los años de exposición al humo de velas y las manos de millones de fieles le proporcionaron el tono oscuro.

La tradición enseña también que debido a que la población autóctona conocía la crueldad de los blancos se encargó al artista Quirio Cataño una imagen de Cristo en madera de bálsamo y naranja para que fuera aceptado más fácilmente por los nativos puesto que el color natural de aquella madera se parecía al color de su piel. Posteriormente, el humo de las velas y el incienso hicieron que la imagen pareciera más oscura de lo que originalmente era.

La imagen del Cristo mide cinco pies y la cruz es de color de verde oscuro además de estar decorada con enredaderas en relieve y hojas doradas.

En 1595 el crucifijo fue llevado a Santiago de Esquipulas y depositado en una capilla cercana a los arroyos de aguas medicinales. El crucifijo pronto se hizo famoso por los milagros que se le atribuían.

Alrededor de 1737, el Arzobispo de Guatemala, Pedro Fardo de Figueroa comenzó la construcción del santuario, terminándose en 1758, para albergar el crucifijo del Cristo de Esquipulas y acoger a las multitudes de peregrinos.

LIBROS: John Gaw Meem, Pioneer in Historic Preservation, de Beatrice Chauvenet





















John Gaw Meem, Pioneer in Historic Preservation
Beatrice Chauvenet
Museum of New Mexico Press
Santa Fe, New Mexico 1985

Este libro explica los esfuerzos realizados por el arquitecto John Gaw Meem y la Sociedad Preservacionista de Iglesias y Misiones de Adobe de New México para evitar que algunas de las históricas iglesias y misiones de adobe de Nuevo México quedaran reducidas a ruinas por falta de mantenimiento y restauración.

El capítulo quinto está dedicado al Santuario de Chimayo y no me parece una exageración decir que es la mejor explicación que hasta ahora se ha escrito sobre cómo el Santuario de Chimayo pasó de ser una capilla privada (los dueños eran una familia local del valle de Chimayo) a ser propiedad del arzobispado de Santa Fe, bajo el cuidado, primero, del párroco de la iglesia de Santa Cruz de la Cañada y, después, del párroco de la iglesia de la Sagrada Familia de Chimayo, siempre supervisada por la congregación religiosa de los Hijos de la Sagrada Familia, Jesús, María, y José, fundada por San José Manyanet en España.

por Julio González, S.F.

El primer santuario dedicado al Cristo de Esquipulas en Santiago de Esquipulas, Guatemala

CLIQUEA EN LA IMAGEN PARA UNA MEJOR DEFINICIÓN DEL MAPA
El Santuario del Cristo de Esquipulas en Santiago de Esquipulas, Guatemala, fue el primer centro de culto donde los fieles católicos adoraron la imagen del Cristo crucificado como Señor de Esquipulas, también llamado Cristo Negro.

La historia del Cristo de Esquipulas se remonta a los primeros tiempos de la llegada de los españoles al Nuevo Mundo. Al sureste de la actual Guatemala, en la región donde ahora se ubica el Santuario del Cristo de Esquipulas, vivía una tribu indígena maya. Según algunos historiadores el nombre del jefe maya era Esquipulas y puesto que no opuso resistencia a la presencia de los españoles en su territorio éstos fundaron una población que llamaron Santiago de Esquipulas para honrar al caudillo indígena. Este enclave, con el tiempo, llegó a ser importante por el comercio y el culto religioso.

Sin embargo, hay otras explicaciones sobre la etimología y el significado del nombre Esquipulas (ver “Etimologías y significados de la palabra Esquipulas”).

– El primera hermita

La imagen del Cristo crucificado llegó a Santiago de Esquipulas el 9 de marzo de 1595. Fue colocada en una hermita pero a finales del siglo XVI las peregrinaciones eran tan numerosas que la hermita se quedó pequeña para recibir a tantos fieles, por eso, en el siglo XVII, cuando se construyó la iglesia parroquial, la imagen fue trasladada a la nueva parroquia.

– El Santuario de Esquipulas

En 1740, Monseñor Fray Pedro Pardo de Figueroa confió la construcción de un templo más grande a Felipe José de Porres, hijo de Diego de Porres y nieto de José de Porres, arquitectos antigüeños. Así es como mostraba su gratitud por la sanación que había experimentado cuando llegó muy enfermo al pueblo de Esquipulas. El prelado oró pidiendo su curación ante la imagen y esta gracia le fue concedida casi al instante. Todo esto ocurría en el primer santuario del Señor de Esquipulas, hoy la parroquia de Santiago.

Fray Pedro Pardo de Figueroa falleció el 2 de febrero de 1751 durante una visita al nuevo santuario en construcción. El nuevo arzobispo de Guatemala, Monseñor Francisco de Figueredo y Victoria, continuó la construcción del santuario. La dedicación se realizó el 4 de enero de 1759 por Monseñor Diego Rodríguez de Rivas y Velasco, Obispo de Comayagua, y Monseñor Fray de José Montezuma, Obispo de Ciudad Real, Chiapas. El arzobispo Figueredo no pudo realizarla por problemas de salud.

La imagen del Cristo de Esquipulas fue trasladada al nuevo templo el sábado 6 de enero de 1759. La fiesta culminó el 18 de enero con el traslado de los restos de Fray Pedro Pardo de Figueroa desde la iglesia parroquial al el nuevo templo.

– Finalmente, basílica

En 1956 el Papa Pío XII erigió la Prelatura del Santo Cristo de Esquipulas, constituida por el Municipio de Esquipulas y con el Santuario de Esquipulas como sede Catedralicia.

Monseñor Mariano Rossell y Arellano, Arzobispo de Guatemala, fue el primer prelado de Esquipulas. Él mismo buscó una orden religiosa que atendiese el Santuario. Los monjes benedictinos de la abadía de San José, Luisiana, Estados Unidos, respondieron a su llamada y la orden envió tres monjes en 1959 a Santiago de Esquipulas para fundar el Monasterio Benedictino de Esquipulas. Esta orden sigue atendiendo la Basílica actualmente.

En 1961 Monseñor Rossell pidió al papa Juan XXIII que el Santuario de Esquipulas recibiera el título de Basílica Menor. Juan XXIII, por motivos religiosos, culturales e históricos elevó el Santuario de Esquipulas al rango de Basílica Menor.

La Basílica de Esquipulas fue visita por el papa Juan Pablo II el 6 de febrero de 1996. Era la segunda vez que Juan Pablo II visitaba Guatemala, esta vez para celebrar los 400 años de veneración de la imagen del Santo Cristo de Esquipulas.

lunes, 12 de noviembre de 2012

HISTORIA: ¿Quién construyó el Santuario de Chimayo?

Debemos la construcción de la primera capilla del Santuario de Chimayo a don Bernardo de la Encarnación Abeyta, quien se instaló en Chimayo al contraer matrimonio con una de las hijas de la familia Chávez. La familia Chávez llevaba varias generaciones residiendo en Chimayo.

Don Bernardo se dedicaba principalmente a mercadear. Por ello, solía viajar hasta Durango y otras poblaciones del sur del Camino Real para comprar mercancías que luego vendía en Chimayo y sus alrededores.

Durante la noche del Viernes Santo de 1810, mientras don Bernardo hacía penitencia en uno de los calvarios (colinas) que rodean el lugar conocido como El Potrero, vio una luz que llamó su atención. Atraído por la curiosidad descendió del calvario para averiguar su procedencia y se vino a topar con un crucifijo que semienterrado sobresalía de la tierra. Don Bernardo pensó que aquel descubrimiento se debía a los efectos de la erosión que lentamente había ido desenterrando la imagen pero también creyó que se trataba de una iniciativa divina.

El crucifijo fue llevado en procesión hasta la iglesia de Santa Cruz de la Cañada. Sin embargo, la tradición cuenta que volvía a aparecer en el mismo lugar donde había sido hallado. Esto ocurrió tres veces, después de lo cual los vecinos del Potrero, con don Bernardo a la cabeza, se convencieron de que había que construir una capilla para albergar el crucifijo.

Hay una carta del P. Sebastián Álvarez aconsejando al obispo de Durango que otorgue el permiso para que se pueda construir la capilla en el lugar donde el crucifijo fue encontrado. En dicha carta el párroco de la iglesia de Santa Cruz de la Cañada ya hace referencia a los hechos extraordinarios y curaciones que están ocurriendo en Chimayo y su convencimiento de que una iglesia en tal vecindario hará mucho bien a las familias que viven allí.

La capilla dedicada al Cristo de Esquipulas se construyó en una propiedad de don Bernardo Abeyta. Él y sus descendientes fueron los dueños de la capilla hasta 1929, cuando John Gaw Meem, en nombre de la Sociedad Preservacionista de Iglesias y Misiones de Adobe de Nuevo México, la compró a la familia Chávez.

John Gaw Meem, presidente de la Sociedad Preservacionista, lideró los trabajos de restauración de la capilla. Poco después la capilla fue donada a la iglesia católica.

HISTORIA: ¿Cuándo se construyó el Santuario de Chimayo?

El Santuario de Chimayo comenzó a contruirse en 1813 y no se terminó hasta 1816. Los testimonios que nos han llegado coinciden en afirmar que las personas implicadas en la construcción de la primera capilla dedicada al Cristo de Esquipulas trabajaban solamente durante una determinados meses (verano) y se dedicaban a otros menesteres el resto del año.

sábado, 2 de junio de 2012

LIBROS/ El Santo Niño de Atocha en el Santuario de Chimayo

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El P. Julio González, S.F., ha publicado "The Holy Child of Atocha. El Santo Niño de Atocha en el Santuario de Chimayo" (Hijos de la Sagrada Familia; New Mexico, 2012). La edición del libro es bilingüe –en inglés y español– y consta de 72 páginas con ilustraciones del Santo Niño de Atocha, fotografías del Santuario de Chimayo y un mapa de la zona en donde se ubican la capilla del Cristo de Esquipulas y la capilla del Santo Niño de Atocha.

La capilla del Santo Niño de Atocha fue construida en 1857 por Severiano Medina, pero ha sido ahora, algo más de 150 años después, cuando se publica el primer libro sobre esta capilla, la devoción al Santo Niño de Atocha y la tradición de llevarle zapatitos.

Hacía falta una publicación que respondiese a las preguntas de los peregrinos y visitantes. Algo que el P. Julio González, S.F., ya había hecho al escribir hace cinco años un breve historia de la capilla del Cristo de Esquipulas; sin embargo, el Santo Niño de Atocha seguía siendo un misterio para los visitantes que no entendían que el Niño Jesús se mostrase dormido en su capilla y estuviera acompañado de cientos, sino de miles de fotos y zapatitos de bebé.

El P. Julio comenta que él mismo se sorprendió cuando visitó el Santuario de Nuestra Señora de Atocha en Madrid (España) y uno de los sacerdotes al servicio del santuario le dijo que no entendía porque la gente llevaba golosinas y zapatitos a la Virgen. "Los zapatitos y las golosinas no son para la Madre", le dijo el P. Julio, "sino para el Hijo". "Este es un misterio todavía sin resolver", comenta el P. Julio, "¿cuándo, cómo y por qué, el Santo Niño saltó de los brazos de Nuestra Señora de Atocha en el Nuevo Mundo?..., porque sabemos que el Santo Niño de Atocha llegó a México en los brazos de su Madre, no así a New México, pues aquí llegó en los brazos de don Severiano Medina".

El libro sobre el Santo Niño de Atocha también nos ayuda a entender mejor la historia de las peregrinaciones y devociones en el Santuario de Chimayo. "El Santuario de Chimayo no es solamente la capilla del Cristo de Esquipulas", dice el P. Julio, "sino que acoge dos capillas y dos espiritualidades que se complementan mutuamente".

— La capilla del Cristo de Esquipulas

La imagen del Cristo crucificado de Esquipulas nos recuerda que el sacrificio del Hijo de Dios no pesa como un yugo de condenación sobre los seres humanos debido a nuestros pecados, sino que es un instrumento de reconciliación y salvación para todos.

El sufrimiento del Crucificado nos inspira a encarar nuestros propios sufrimientos, debilidades, dolores, negaciones y traiciones. ¡Dichoso aquél cuyo sufrimiento y dolor en lugar de hundirle en la fosa de la desesperación, le transforma en prenda de misericordia y perdón!

— La capilla del Santo Niño de Atocha

La imagen del Santo Niño dormido nos muestra el lado más humilde, desconocido y silencioso de Jesús: el recuerdo de su infancia y juventud junto a María y José en Nazaret. La espiritualidad de la infancia y de la Sagrada Familia nos presenta la inocencia, la pureza, la alegría, la humildad, el calor del hogar, los colores de la naturaleza, las aves del cielo..., como señales inequívocas de un Dios que, antes que juez y árbitro de las naciones, es sobre todo: Padre.

"Estoy convencido", dice el P. Julio, "que los peregrinos y visitantes del Santuario de Chimayo encontrarán algo, por pequeño e insignificante que sea, que les ayudará en el viaje de la vida, pero hay que estar vigilantes y alerta; ah!, y tener paz en el corazón, de lo contrario, hasta la belleza de las aves y los lirios del campo nos pasan desapercibidos o, incluso, nos molestan".

viernes, 6 de abril de 2012

Viernes Santo 2012























La peregrinación ha comenzado. La primera hora de camino desde Santa Cruz de la Cañada hasta el Santuario de Chimayo apenas se nota en las piernas de algunos peregrinos. Seguimos la procesión que acompaña al Cristo de Esquipulas. El Arzobispo de Santa Fe (New Mexico, USA), Michael J. Sheehan, es el guía espiritual de estos peregrinos y de nuestra diócesis.


















Los Caballeros de Vargas, organización adscrita a la Catedral de Santa Fe, participan en la procesión llevando el estandarte de La Conquistadora, también llamada Nuestra Señora de la Paz.





















Arzobispo Michael J. Sheehan, caminando junto a otros peregrinos de la arquidiócesis de Santa Fe, en New Mexico (USA). Estamos llegando al Santuario de Chimayo. Son las 10:30 de la mañana.

















Una multitud se une a la procesión en los aledaños del Santuario de Chimayo.

















El Arzobispo Michael J. Sheehan dirige la oración y bendición de los peregrinos. Este Viernes Santo, además, le presentamos la nueva imagen que minutos depués sera ubicada en el Santuario de Chimayo: el Santo Entierro, obra del reconocido artista local Felix Lopez.

















La peregrinación del Viernes Santo reúne a todas las generaciones.

















Los canales de televisión 4 y 7 de New Mexico un año más en el Santuario de Chimayo.

















Peregrinos comiendo en el parking del Santuario. Les dije que tal vez el próximo año tengamos un área de descanso para que los peregrinos coman a la sombra, escuchando el rumor del río Santa Cruz.

















Como estaba la plaza? Abarrotááááááá.

















Los peregrinos ejercitan la virtud de la paciencia y de la fortaleza (en cuanto a piernas se refiere) esperando poder acercarse a agarrar un puñado de tierra bendita del Santuario.

















La capilla del Santo de Niño de Atocha junto con la del Cristo de Esquipulas son las dos capillas principales del Santuario.

















Peregrinos observando los "zapatitos" que algunos devotos del Santo Niño de Atocha han dejado para que se los podamos cambiar cuando los del divino niño se desgasten.

















Interior de la capilla del Santo Nino de Atocha.





















Entrada a la habitación del Santo Niño de Atocha.

















Algún que otro peregrino sufre un golpe de calor. Casi siempre los mas jóvenes, no por débiles sino por inexpertos.

















Al fondo, la capilla del Santo Niño de Atocha (Santuario de Chimayo)

















Al fondo, la capilla del Cristo de Esquipulas (Santuario de Chimayo).

lunes, 1 de agosto de 2011

Fiesta del Santo Niño de Atocha

El pasado mes de julio celebrábamos la fiesta del Santo Niño de Atocha. En los Estados Unidos, los niños están llegando al final de sus vacaciones estivales y esta es una buena oportunidad para celebrar nuestra fe con toda la familia durante una de las estaciones que mejor realza la belleza que rodea al Santuario de Chimayo.


Durante la fiesta del Santo Niño de Atocha los niños son invitados a participar en la procesión vestidos como el Santo Niño de Atocha. Bueno, los niños, y los no tan niños como el P. Casimiro Roca. El P. Casimiro es un sacerdote religioso Hijo de la Sagrada Familia de 93 años y metro y medio de estatura. Fue el primer párroco del valle de Chimayo en 1957. Su estatura y el buen humor con que recibe a los peregrinos y visitantes ha hecho pensar a más de un creyente si ese sacerdote viejito sonriente no será el Santo Nino de Atocha disfrazado. Asi surgió la idea de que el P, Casimiro participara en la procesión vestido también como el Santo Niño de Atocha, lo cual hace la delicia de niños y mayores pues el padrecito es muy conocido en New Mexico y Colorado.


El Santuario de Chimayo tiene dos capillas: una dedicada al Cristo de Esquipulas y al Santo Niño de Atocha. Hace poco se restauró un establo abandonado y ahora se ha convertido en una hermita con la imagen de la Jesús, María y José y la primera familia del Antiguo Testamento: Adán, Eva, Cain, Abel, Set.


La espiritualidad y devoción que emana de la capilla del Cristo de Esquipulas y de la capilla del Santo Niño de Atocha se complementan la una con la otra. En la capilla del Cristo de Esquipulas todo nos recuerda y nos permite contemplar el misterio de la pasión de Jesucristo. En la capilla del Santo Niño de Atocha todo nos recuerda y nos permite contemplar el misterio de la niñez y juventud de Jesucristo. Nuestra fe no sería la misma si desapareciera una de las dos.


Vino un grupo de Matachines de Taos formado por familias, lo cual le da un toque único a su función.




















martes, 19 de abril de 2011

sábado, 19 de febrero de 2011

El Santo Niño de Shawn Nelson (TURQUOISE BOY)

Su nombre anglo es Shawn Nelson pero su abuelita siempre le llamó "Turquoise Boy" (el niño turquesa) y cuando le pregunto si le debo llamar Shawn Nelson o Turquoise Boy me dice sin la menor sombra de duda que Turquoise Boy.

Turquoise Boy es un indio americano de la tribu navajo que desde niño se "familiarizó" con la tierra debido a las tradiciones de sus padres; por eso, la utiliza para orar, meditar, curar, trabajar, pintar..., y para ser el mismo. Cuando le pregunto cómo aprendió a pintar con tierra y cómo elabora sus colores me mira pensativo y parece buscar la respuesta; entonces me dice que aprendió a "familiarizarse" con la tierra sentado en el suelo.

Antes de proseguir con su explicación me estudia por dentro. Turquoise Boy sabe que soy cura y eso ayuda mucho porque a los navajo, y a los nativos en general, no les gusta explicar sus tradiciones y creencias a los extranjeros.

TURQUOISE BOY (Shawn Nelson trabajando)



















Con parsimonia me desccribe un mundo, una cultura y unas tradiciones que yo desconocía. Los navajo tienen sus propios ritos y símbolos que se pasan de padres a hijos. Cuando un miembro de la familia enferma se le acomoda de la mejor manera posible en el suelo de tierra. La familia ora por el enfermo y alrededor de su cuerpo dibujan símbolos sagrados que protegen a la persona postrada por la enfermedad. Así es como Turquoise Boy comenzó a dibujar con la tierra.

TURQUOISE BOY (Shawn Nelson trabajando 2)



















Siempre le ha gustado dibujar y pintar con la tierra. Sus primeros trabajos consistieron en dar a conocer los símbolos sagrados con los que había crecido y madurado como persona, pero su pueblo siempre se ha mostrado celoso de lo que es suyo y tuvo que dejarlo. Ahora pinta, utilizando sus dedos a modo de pinceles y la tierra a modo de pintura.

TURQUOISE BOY, SHAWN NELSON (Navajo)
























MATERIALES UTILIZADOS



























En la foto superior os muestro los diferentes tipos de arena, piedra y roca pulverizada. Turquoise Boy no le ha añadido ningun colorante. Con ese polvo de roca o piedra y utilizando solamente sus dedos ha "pintado" al Santo Niño de Atocha y el fondo estrellado.

SANTO NINO DE ATOCHA (Turquoise Boy)