sábado, 21 de febrero de 2015

Lourdes: 3 milagros reconocidos con medicina del s.XXI; 69 desde 1862 y 7.000 curaciones asombrosas


Desde las apariciones en 1858 la oficina médica de Lourdes ha registrado más de 7.000 casos de curaciones científicamente inexplicables. De ellas, 69 han sido reconocidas por la Iglesia como intervenciones milagrosas de Dios.

Las 7 primeras se constataron oficialmente en 1862.Las tres últimas -por el momento- sucedieron en el siglo XX pero han sido reconocidas en el siglo XXI, por médicos del siglo XXI, con datos del s.XXI.

A veces se dejan pasar décadas desde la curación hasta el reconocimiento para que quede claro que se trata de una curación duradera.

El otorrinolaringólogo Michael Moran, natural de Belfast (Irlanda del Norte) es un experto en cáncer y uno de los 40 médicos de la oficina de Lourdes (el Bureau des Constatations Médicales) y en 2014 explicaba a la BBC cómo funciona este organismo científico, del que entró a formar parte en 2013.

“Esto es un comité científico. No somos los que usamos la palabra ‘milagro’. Eso es algo que es la Iglesia quien tiene que decidirlo”, detalla. Ellos, como científicos, decretan que tal o cual caso es médicamente inexplicable y, además, duradero.

“Los miembros de la comisión médica tienen que dejar a un lado sus creencias, estén o no a favor de Lourdes como centro de peregrinación. Esto es un grupo de profesionales que reúne la mejor evidencia médica y puede pedir aún más para sustanciar lo que la persona afirma”, añade el doctor Moran.

La comisión se reúne cada año. Buena parte del trabajo es simplemente repasar que algunas curaciones inexplicables perduren.

Los 69 casos decretados por la Iglesia como milagrosos, intervenciones de Dios a través de la intercesión de la Virgen, “son aquellos de los que tenemos absoluta evidencia médica cierta, y por los que podemos responder”, señala el médico norirlandés.

Un mejoría repentina, radical

Una característica peculiar que el médico señala es que la curación suele ser repentina, “que de repente sientes que algo pasa; en el caso de aprobación más reciente [el de Danila Castelli, la curación fue en 1989, véase abajo] ella lo sintió mientras se bañaba en Lourdes”, detalla Moran.

“Otro ejemplo clásico es el de un caballero de Italia [el soldado de los Cuerpos Alpinos Vittorio Micheli, en 1962, cuando tenía 22 años] que tenía un tumor en la pelvis y aunque puedes ver la destrucción del hueso pélvico en los rayos-x, el hueso volvió a crecer, tanto en la pelvis como en el fémur, de una forma anatómicamente correcta que es muy difícil explicar”, explica Moran la televisión británica.

Sanación interior y serenidad

Pero como médico, más allá de lo científicamente inexplicable, Moran aprecia la capacidad de sanación interior y serenidad que Lourdes aporta a una multitud de enfermos. “Muchas personas con enfermedades terminales vienen aquí de vacaciones, y hay mucho en Lourdes que obtienen espiritualmente, ellos y sus cuidadores”, afirma.

“Yo ciertamente he visto a la gente recibir mucho alivio espiritual en Lourdes. Yo mismo he tenido una experiencia abrumadora que no puedes describir realmente, porque es un lugar tan lleno de paz, un lugar donde se pone primero a los enfermos, y uno piensa que si los hospitales de Belfast y el resto del mundo fueran así siempre, el mundo sería un lugar mejor”, concluye el otorrinolaringólogo.

Los 3 casos reconocidos en el s.XXI por la Iglesia

Anna Santaniello, de Salerno (Italia) sufría desde su infancia una malformación cardiaca, declarada incurable por los médicos. Al cumplir los cuarenta años, su estado de salud empeoró gravemente y, a pesar del parecer contrario de los médicos y de su familia, decidió viajar a Lourdes. Esta malformación le impedía caminar y hablar claramente. Asimismo, le causaba cianosis en la cara y edemas en las extremidades inferiores.

Según dijo al diario de «La Città» de Salerno, «ya casi no lograba respirar y le dije a mi hermano que mi último deseo era ir a Lourdes», a donde llegó «viva aunque en camilla».

Las religiosas la introdujeron en la piscina. Ella lo cuenta así: «el agua estaba helada, pero sentí inmediatamente algo que hervía en el pecho, como si me hubieran restituido la vida. Después de pocos segundos, me levanté con mis propias fuerzas ycomencé a caminar, rechazando la ayuda de los camilleros, que me miraban con incredulidad». Al regresar a casa, pidió consulta a un ilustre cardiólogo de aquella época, quien «me dijo que no tenía nada, que estaba sanísima y que no podía explicarse todo los certificados y exámenes hechos precedentemente».

Anna Santaniello ha vuelto en otras ocasiones a Lourdes para ofrecer su servicio como voluntaria en la ayuda a los enfermos. El milagro fue reconocido por la Iglesia en 2005, cuando ella ya tenía 90 años.

Sor Luigina Traverso es una religiosa salesiana italiana. En julio de 1965 participó en el «peregrinaje Oftal de Tortona gravemente enferma de “ciática paralizante en meningocele”». Estaba en una camilla, hacía mucho tiempo que no caminaba y se había operado muchas veces sin obtener resultados. «Poco antes de partir había ido a hacer un chequeo médico que reveló: “Paciente en condiciones generales de sufrimiento, pálida, hipotensa: cicatriz quirúrgica fresca y seca... rigidez y contracción del tracto lumbosacral de la columna. Movilidad del pie reducida por parálisis de los músculos tibiales anteriores... Hipoeficiencia del sural y del tibial posterior..». [El boletín de las peregrinaciones de Oftal es detallado].

Sor Luigina se sumergió en las piscinas del santuario. Después, el 23 de julio, durante la procesión eucarística, cuando pasó el celebrante con la hostia consagrada, la religiosa sintió un «fuerte calor en su cuerpo y el deseo de levantarse». Notó que sorprendentemente volvía a mover el pie y que desaparecía el dolor. En su habitación, se reunió ante el doctor Danillo Cebrelli y el delegado obispal monseñor Lorenzo Ferrarazzo. Ferrarazzo le dijo: «Sor Luigina, si quiere recibir la bendición, levántese y vengaa arrodillarse para rezar». ¡Y la que estaba paralítica lo hizo!

De vuelta a casa, cuatro días después, el profesor Claudio Rinaldi confirmó: «Buenas condiciones generales […] Articulaciones inferiores completamente móviles con fuerza igual y simetría […] Sensibilidad normal».

En 1981, Danila Castelli, italiana de Bereguardo, estaba casada con un ginecólogo, tenía 35 años y cuatro hijos. Se le diagnosticó un cáncer extraordinariamente virulento que le producía tumores en cualquier parte del cuerpo. Sufrió ocho operaciones y vivía empastillada para soportar los dolores. Sufría mucho por su familia, temiendo que moriría y los dejaría solos. Su fe creció y se hizo muy madura esos años.

En 1989 los médicos se rindieron y le aconsejaron buscar tranquilidad para sus últimos días. Fue con su marido a Lourdes, no buscando un milagro (ya habían ido otras veces con la esperanza de la curación) sino para estar ante la Virgen en un último "viaje de novios". Iba a morir con 43 años: quería pedir a la Virgen "que Ella estuviese siempre cerca de mis hijos".

Pero tras formular su oración, de inmediato se sintió tan aliviada que el dolor desapareció. Y toda la enfermedad.

Pasados 24 años de salud -y con Danila siendo una asidua voluntaria ayudando enfermos en Lourdes- la Iglesia reconoció el milagro.

Fuente: religionenlibertad.com

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