viernes, 16 de noviembre de 2012

El Cristo de Esquipulas del Santuario de Chimayo, por Julio González, S.F.



Se trata de un crucifijo de seis pies de altura con unas características que lo diferencian de los crucifijos que encontramos en la mayoría de las iglesias de New México y Estados Unidos.

La primera peculiaridad es que la cruz está pintada de color verde. Intenta recordar cuántos crucifijos has visto en los que la cruz se haya pintado de color verde. Los hay, ciertamente, pero son pocos. El Cristo de Esquipulas está crucificado sobre una madero de color verde porque el artista nos quiere hacer ver que el árbol sobre el que murió Jesús de Nazaret es un árbol que trae vida.

Nadie ni nada que entre en íntimo contacto con Jesús se debilita y muere, por eso ya los Padres de la Iglesia hablan de la cruz sobre la que murió Jesus como el Árbol de la Vida. El color verde se ha utilizado aquí para transmitir vida y esperanza.

La segunda peculiaridad está relacionada con la primera. Si uno presta atención a la cruz del Cristo de Esquipulas podrá ver que de los maderos han brotado apéndices o comienzos de lo que serían varias ramas. La razón hay que encontrarla en la idea principal que el artista ha querido transmitir al pintar la cruz de color verde: la madera está viva y, por tanto, le salen ramas.

Para comprender de dónde le vino al artista (desconocido) la inspiración para tallar y pintar un crucifijo de estas características en Chimayo hemos de mirar hacia Centroamérica y, más concretamente, a Santiago de Esquipulas, en Guatemala (ir Contenidos de la Web: El Cristo Negro de Santiago de Esquipulas).

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